
Tiene el nombre -y el aspecto- de uno de esos proyectos secretos raros del ejército norteamericano, pero no es así. Después de la avalancha de novedades que presentaba respecto a los coches eléctricos en Frankfurt, ahora nos sale con esta -por ahora- rareza: un diseño extravagante y llamativo, lo que han denominado “Aqua design”, por inspirarse en la hidrodinámica de los peces (¿?).
Y realmente sólo nos damos cuenta de que es un Mercedes-Benz por la parrilla frontal, porque lo que es lo demás, está irreconocible. De hecho la trasera a mí me recuerda fuertemente a los modelos deportivos de Lexus. Serán apreciaciones mías. Y claro, siguiendo con la tendencia de la moda, los coches se convierten cada vez más en “coches domingueros”. Este F700 tiene la opción de mover el asiento trasero justo en el sentido contrario de la marcha -vamos, mirando para atrás- y desplegar una pantalla de 51 centímetros a modo de sala de cine. Por supuesto, una nevera y reposabebidas complementan este equipamiento que a mi modo de ver, “horteriza” a una marca que siempre me pareció de una gran elegancia.
Y ¿a que no adivináis el motor? efectivamente, un híbrido, como no podría ser de otra forma. Un diésel junto con un motor eléctrico con funciones “stop-and-go”; es decir, que ayuda en los arranques y paradas -los momentos de más consumo- para minimizar principalmente las emisiones. Y mientras tanto, viendo la peli en los asientos de atrás. Y para rizar aún más el rizo, un sistema láser va “leyendo” el pavimento y sus irregularidades y va corrigiendo en tiempo real la regulación de la suspensión. Ciencia ficcion que probablemente, y una vez más, esté sólo al alcance de unos pocos.